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Bicicletas penny-farthing (rueda alta) en atriles

Salón Principal

LA HISTORIA

Sobre sus atriles conviven dos abuelas de la bicicleta moderna: una penny-farthing de rueda alta y una boneshaker, o velocípedo, la primera máquina de dos ruedas movida por pedales. Juntas resumen dos décadas frenéticas —los años 1860 y 1870— en que Europa aprendió a rodar.

La boneshaker nació en el París de la década de 1860, en el taller de Pierre Michaux y su hijo Ernest, herreros que fijaron pedales y bielas directamente a la rueda delantera. Sus ruedas de madera con llantas de hierro sacudían al ciclista sobre el adoquinado: de ahí el apodo inglés boneshaker, "sacudehuesos". Fabricada por Michaux et Cie entre 1867 y 1869, encendió la primera fiebre mundial del ciclismo.

La penny-farthing perfeccionó la idea. Hacia 1869 el francés Eugène Meyer patentó la rueda de radios de alambre en tensión, y en 1870 el inglés James Starley —"padre del ciclismo británico"— la refinó en su modelo Ariel, con radios tangentes y un estribo para montar. Como el pedal movía el eje directamente, agrandar la rueda delantera hasta cerca de 1,5 metros era la única forma de ganar velocidad. Neumáticos de goma maciza, cuadro de acero hueco y rodamientos completaban la máquina.

Su nombre viene de dos monedas británicas: el penique grande delante y el pequeño cuarto de penique detrás. Elegante pero temible, exponía al jinete a "the header", la caída de cabeza por encima del manillar. La Rover Safety de 1885 y el neumático de aire de 1888 la volvieron obsoleta; hacia 1893 ya no se fabricaba.

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