LA HISTORIA
El Citroën B14 es un automóvil que la firma francesa André Citroën fabricó entre 1926 y 1928. Heredero directo del B12, fue una de las piezas que consolidaron a Citroën como la marca más popular de la Europa de los años veinte.
Presentado en el Salón de París de 1926, mantuvo la gran innovación de su antecesor: la carrocería "tout acier" (todo acero), producida bajo licencia del proceso estadounidense Budd, que suprimía el armazón de madera y permitía el ensamblaje en cadena. André Citroën, admirador de Henry Ford, trasladó a Francia esa lógica industrial: hacia 1926 cerca de un tercio de los autos que circulaban por el país llevaba su nombre.
Bajo el capó latía un motor de cuatro cilindros en línea de 1.539 cc, con válvulas laterales y refrigeración por termosifón, que entregaba 22 CV reales a 2.300 rpm y alcanzaba unos 80 km/h. La fuerza llegaba a las ruedas traseras mediante una caja de tres marchas no sincronizadas. Desde marzo de 1927, la versión B14F estrenó frenos de tambor en las cuatro ruedas con servoasistencia Westinghouse, un lujo poco común en su categoría.
Sobre ese chasis reforzado se ofreció una gama amplísima de carrocerías: torpedo, conduite intérieure, coach, familiar, cabriolet e incluso taxis y furgonetas. Con unas 127.600 unidades fabricadas en apenas dos años, el B14 cedió el testigo al Citroën C4 en 1928, tras afianzar a la casa del doble chevrón como la primera gran industria automovilística de la Europa de posguerra.