LA HISTORIA
La draisiana, o máquina de correr (Laufmaschine), es el primer vehículo de dos ruedas en línea y el gran antepasado de la bicicleta moderna. La ideó el barón alemán Karl Freiherr von Drais, y con ella nace la idea misma del transporte personal sobre dos ruedas.
Drais, guardabosques del Gran Ducado de Baden, buscaba un modo de recorrer los caminos sin caballo. La presentó en público el 12 de junio de 1817, en Mannheim: recorrió unos 13 kilómetros en menos de una hora, más del doble de la velocidad de un caminante. La patentó al año siguiente, en 1818.
El aparato era de una sencillez elegante. Un armazón de madera con piezas de hierro unía dos ruedas alineadas; la delantera era orientable mediante un manillar, y sobre la viga central iba un sillín acolchado con un reposabrazos. No tenía pedales ni cadena: el conductor se sentaba a horcajadas y se impulsaba con los pies contra el suelo, como quien corre sentado. Pesaba cerca de 22 kilos y alcanzaba entre 14 y 16 kilómetros por hora.
La moda fue fulminante. Entre 1818 y 1819 la "draisiana" hizo furor en media Europa, donde los ingleses la apodaron "dandy horse". Su éxito fue también su condena: corría tan rápido por las veredas que hacia 1820 —los años del ejemplar que aquí se conserva— numerosas ciudades llegaron a prohibirla. De aquella máquina de madera descienden, en línea directa, la bicicleta y la motocicleta.