LA HISTORIA
El Fiat 508 C, conocido también como Balilla 1100, es un automóvil que fabricó Fiat en Turín entre 1937 y 1953. Llegó para reemplazar al popular 508 Balilla y se ganó pronto una fama singular: fue, según la crónica de la época, "el único utilitario que también era un coche para conducir".
Apareció en 1937 con una carrocería completamente nueva, de líneas redondeadas y la característica parrilla en forma de corazón, típica de mediados de los años treinta. Su estilo remitía al elegante Fiat 1500 de 1935 y al diminuto 500 "Topolino" de 1936, con los que compartía el aire moderno de la familia Fiat de entreguerras. En una Europa que despertaba a la motorización, ofrecía refinamiento a un precio contenido.
Bajo la piel escondía una mecánica notablemente avanzada. Su motor de cuatro cilindros y 1.089 cc, con válvulas a la cabeza, rendía 32 CV a 4.000 revoluciones —un tercio más que el 508 original— y se asociaba a una caja de cuatro velocidades. La gran novedad era la suspensión delantera independiente, rara en un coche económico, mientras atrás conservaba el eje rígido con ballestas. Alcanzaba unos 110 km/h.
La carrocería más difundida fue la berlina de cuatro puertas sin pilar central, con las traseras abisagradas al revés, las llamadas puertas "suicidas". Junto a ella convivieron versiones cabriolet y torpedo y un spider firmado por la Carrozzeria Viotti, además del deportivo 508 CMM "Mille Miglia", que elevaba la potencia a 42 CV.
Entre 1937 y 1939 salieron de fábrica alrededor de 57.000 unidades del 508 C. En 1939 el modelo fue rebautizado simplemente Fiat 1100 y, en sucesivas series, siguió produciéndose hasta 1953. Pocos coches de su tamaño combinaron tan bien confort, agilidad y precio.