LA HISTORIA
El Iveco Magirus carro bomba de 1983 pertenece a una estirpe de vehículos contra incendios fabricados en Ulm, Alemania, por una casa que prácticamente inventó el oficio: Magirus, la firma a la que el mundo debe la escala giratoria y la fama de sus motores diésel refrigerados por aire. El año 1983 marca un cruce histórico, pues es cuando la vieja marca Magirus-Deutz cede su lugar al sello Iveco Magirus.
La empresa nació en 1864 de la mano de Conrad Dietrich Magirus, comandante de los bomberos de Ulm, quien construyó las primeras escalas rodantes y, en 1892, la primera escala giratoria. Desde 1936 sus camiones llevaron el nombre Magirus-Deutz, por su pertenencia al grupo Klöckner-Humboldt-Deutz. En 1975 Magirus se integró a Iveco, y hacia 1983 el consorcio italiano unificó la insignia.
Su rasgo mecánico distintivo era el motor Deutz refrigerado por aire, dispuesto en V. Los modelos de la serie 170D empleaban un seis cilindros F6L 413 de unos 9.570 cc y cerca de 170 CV; las versiones mayores recurrían al V8 F8L 413 de 12.763 cc. Esa refrigeración por aire resultaba ideal para un carro bomba: podía accionar la bomba durante horas sin recalentarse.
Como carro bomba, el vehículo prescindía de la escala para cargar estanque de agua y una bomba centrífuga de alto caudal, con carrocería especializada en el ataque directo al fuego. En Chile, estos camiones sirvieron largamente a las compañías de bomberos voluntarios, como esta unidad de la Sexta Compañía de Santiago.
Fieles a su origen, los Magirus atravesaron el siglo salvando vidas. La casa que patentó la escala giratoria en 1892 sigue hoy, bajo Iveco Magirus, entre los mayores fabricantes de material contra incendios del mundo.