LA HISTORIA
El Marquette fue un automóvil estadounidense fabricado por la Buick Motor Company, división de General Motors, en Flint, Michigan. Nació como "marca compañera" de Buick —igual que LaSalle acompañaba a Cadillac o Pontiac a Oakland— con la misión de cubrir el vacío de precios entre un Buick y un Oldsmobile. Se presentó el 1 de junio de 1929 y se vendió, prácticamente, por un único año-modelo.
Su lanzamiento no pudo tener peor puntería: el desplome bursátil de Wall Street llegó pocos meses después. Concebido dentro del programa de "companion makes" de General Motors, el Marquette buscaba al comprador que aspiraba al prestigio Buick pero no alcanzaba su precio. Rondaba los mil dólares —entre 990 y 1.060— y lucía una distintiva parrilla de espigado ("herringbone") que lo hacía inconfundible.
Bajo el capó, sin embargo, no latía un motor Buick. En lugar de la célebre culata de válvulas en cabeza de la marca madre, montaba un seis en línea de válvulas laterales ("L-head") de 3.487 cc (212,8 pulgadas cúbicas) que rendía unos 67,5 CV, de raíces cercanas a Oldsmobile. Lo acompañaban una caja manual de tres marchas, transmisión Hotchkiss con eje abierto, suspensión por ballestas y frenos mecánicos en las cuatro ruedas. La distancia entre ejes era de 114 pulgadas, cuatro menos que el Buick más pequeño.
La gama, agrupada en la Serie 30, ofrecía variedad: un sedán de dos puertas, el vistoso Sport Roadster, un phaeton descubierto, el business coupe de dos plazas, un special coupe y el sedán de cuatro puertas. El descapotable Sport Roadster (Modelo 34) es hoy la pieza más codiciada por los coleccionistas.
Pese a un debut nada despreciable, el Marquette fue víctima temprana de la crisis: cuando GM apretó el cinturón, la joven marca era un blanco fácil. Se fabricaron 35.007 unidades en Estados Unidos y otras 6.535 en Canadá antes de que desapareciera en 1930. Apenas un año de vida bastó para convertirlo en una de las rarezas más buscadas de la era Buick.