LA HISTORIA
Entre los años 1930 y 1960 la marca Oldsmobile era la división de la General Motors que presentaba primero las innovaciones al mercado. Así, en 1935 Oldsmobile fue pionero en la fabricación de carrocerías totalmente en acero. En 1940 este constructor presentó la primera caja totalmente automática (Hydra-Matic), que fue una revolución en le industria automotriz.
El estilo “Futuramatic” de la serie 98 fue aplicado a toda la gama de la marca Oldsmobile en 1949. En la serie 98 el modelo 1949 se distingue estéticamente del año anterior por la adición de tomas de aire por debajo de los faros y un emblema diferente sobre el capot.
En este Oldsmobile se adapto un sistema denominado gasógeno, un invento del siglo XIX, que con la quema de combustibles modestos generaba un gas que se convertía en calor, electricidad o movimiento. Fue bastante utilizado en Europa hasta principios del siglo XX, cuando la extensión de la red eléctrica lo dejó obsoleto. En 1920, un francés desarrolló el gasógeno para automóviles, de reducidas dimensiones y fácil de transportar en un pequeño remolque, o en el propio vehículo si éste era lo bastante grande. Fue de gran utilidad durante la II Guerra Mundial, cuando en todas partes escaseaba la gasolina, destinada casi íntegramente al esfuerzo bélico.
Su gran ventaja era que lo quemaba casi todo: desde carbón vegetal hasta restos de poda y cualquier tipo de madera. Su principal inconveniente radicaba en lo laborioso del manejo: había que cargar la caldera, esperar a que tomara temperatura, mantenerla en su punto, vaciar las cenizas, etcétera. Se calcula que para cada hora de viaje se precisaban quince minutos de operaciones.